Es la monta terapéutica; una actividad rehabilitadora, reconocida en todo el mundo. Disciplina utilizada para la rehabilitación de pacientes con enfermedades neurodegenerativas y traumatológicas, entre otras patologías, a través del paso cadencial del caballo.
Es el poder curativo del caballo.
Consiste en aprovechar los movimientos tridimensionales del caballo para estimular los músculos y articulaciones del paciente (el vaivén hacia arriba, abajo, adelante, atrás y hacia los lados, es un movimiento que resulta ser el único en el mundo animal, semejante al del ser humano). Además, el contacto con el caballo, aporta facetas terapéuticas a niveles cognitivos, comunicativos y de personalidad.
La persona que permanece montada sobre el caballo y sometido a ciertos estímulos y ejercicios, debe adaptarse y reaccionar frente a los movimientos. Este hace que se genere una notable mejoría en el tono muscular, de deambulación y coordinación.
Gracias a un delicado tratamiento kinesiológico, descubren la excelente herramienta que puede llegar a ser el caballo, tanto para la rehabilitación de discapacitados físicos y psíquicos.
Esta terapia, se emplea de forma sistemática desde los años 50 - 60, aunque sus ventajas se conocen desde tiempos muy antiguos. Los antiguos griegos, entre ellos Hipócrates, aconsejaban la práctica de la equitación para mejorar el estado anímico de las personas con enfermedades incurables y más tarde, en el siglo XVII, algunos médicos recomendaban montar diariamente a caballo para combatir la gota.
Del griego "Hippos" (caballo), la hipoterapia, es una alternativa terapéutica que aprovecha los movimientos del caballo para tratar diferentes tipos de afecciones.
Es un tratamiento que usa el movimiento multidimensional del caballo.
Es un entrenamiento especial físico, que se puede usar terapéuticamente como tratamiento médico, para pacientes con disfunciones de movimiento y otras enfermedades.
Históricamente, los beneficios terapéuticos del caballo, fueron ya reconocidos hacia el años 460 a.c. Hipócrates, ya hablaba del saludable ritmo del caballo y a lo largo de la historia, podemos encontrar muchas referencias a los beneficios físicos y emocionales de la equitación desde el año 1.600.
La hipoterapia clásica en Europa, refleja el modelo alemán muy extendido desde 1.960, donde es fundamentalmente, el movimiento del caballo y la respuesta del paciente, lo que constituye el tratamiento.
Por su naturalidad, la equitación terapéutica, influye a la persona en su totalidad y el efecto en todo el cuerpo, puede ser profundo. Por tanto, una progresión natural fue desarrollándose por todo el mundo, en la aplicación del caballo médicamente.
Una terapia ocupacional con un caballo adecuado, requiere de una consulta para establecer el programa, dirigir específicamente las sesiones a las áreas de planificación motora e integración sensorial del paciente. El caballo, se selecciona para los pacientes cuidadosamente por sus movimientos y su comportamiento. El paciente, en función de las indicaciones del terapeuta, puede adoptar diferentes posturas en el caballo en diferentes sesiones.
Beneficios del Caballo
El paseo a caballo, provee una entrada sensorial a través del movimiento variable, rítmico y repetitivo. La respuesta del movimiento resultante en el paciente, es semejante a los movimientos humanos de la pelvis cuando anda. La variabilidad de la marcha del caballo, posibilita terapéuticamente graduar el grado de sensaciones que recibe el paciente. Éstos, responden entusiásticamente a esta experiencia de aprendizaje divertida, en un medio natural.
Físicamente, la hipoterapia puede mejorar el equilibrio y la movilidad, aunque también puede afectar positivamente a las funciones de comunicación y de comportamiento para pacientes de todas las edades.
De la hipoterapia, pueden sacar provecho personas con:
- parálisis cerebral (bajo la forma de parapesia espástica moderada)
- esclerosis múltiple
- autismo
- retraso mental
- síndrome de down (con compromiso neurológico)
- espina bífida
- traumas cerebrales
- distrofia muscular
- conductas caracteriales
- ciegos
- enfermedades neurodegenerativas
- enfermedades traumatológicas
- anorexia
- bulimia
- afecciones crónicas
- minusvalías de todo tipo (tanto físicas como psíquicas)
- problemas de comportamiento
- incapacidad intelectual
- discapacidad física
- discapacidad sensorial
- enfermedades mentales
- diversas inadaptaciones sociales (toxicómanos, delincuentes .....)
- parapesia espástica
- severa encefalopatía con cuadriplegia espástica, pérdida del lenguaje y grave compromiso neurológico en todas las áreas (pos coma)
- cuadriplegia espástica con grave compromiso neurológico en todas las áreas (pos coma)
- y otras muchas afecciones invalidantes
En función del tipo y grado de discapacidad, los proyectos pueden ser individuales, en los que se trabaja con una sola persona, o colectivos, trabajando con varios alumnos con el mismo o distinto tipo de discapacidad.
Es un tratamiento alternativo y a la vez complementario a los utilizados habitualmente.
Se considera que ésta terapia, es capaz de conseguir nuevos estímulos complementarios a los logrados con tratamientos tradicionales. (Un caballo al paso, transmite al jinete 110 impulsos por minuto, en una serie de oscilaciones tridimensionales como son avance y retroceso, elevación y descenso, desplazamiento y rotación).
El jinete recibe a través del dorso del caballo, un masaje producido por las vibraciones generadas por el movimiento cadencial del animal, que recorren desde el coxis hasta la coronilla, pasando por la columna vertebral y con esto incita al movimiento activo del jinete, le provoca acción muscular y le despierta los reflejos.
Resumiendo: estimula el desenvolvimiento neuropsicomotor, la adaptación afectiva del individuo al medio y una adecuación a una mejor calidad de vida y mayor grado de autosuficiencia, aumentando su confianza y estimulando el lenguaje para el desenvolvimiento del habla, la comunicación y la sociabilización.
Niños autistas que jamás han abrazado a su madre, son capaces de abrazar a un caballo.
Existe el caso de un niño hiperactivo que empezó cepillando al caballo, a acariciarlo y dio una pequeña vuelta montado en él, muy corta; a partir de ese momento, su madre no se lo pensó dos veces y lo llevaba cada semana, ya que el cambio en el niño fue radical. Cambió la actitud del niño, estaba mucho más tranquilo y relajado, incluso se lo notaron en el colegio.
También contaban el caso de un niño y una niña con P.C. (Parálisis Cerebral); los dos eran muy competitivos y con cierta actividad física. Él montaba en bicicleta y ella competía en carreras con silla de ruedas. La terapia consistía en ejercicios de calentamiento, monta a caballo, ejercicios sobre el caballo, etc. El resultado volvió a ser espectacular; en solo cuatro meses, ella que no se levantaba de la silla de ruedas, se puso a caminar, siempre cogida a alguien, en desplazamientos bastante largos. Psíquicamente también cambiaron su actitud; según las familias, los dos están mucho más participativos, contentos y abiertos. La esperanza de volver a montar cada semana, les abre un nuevo mundo, una esperanza por la vida.
Los niños autistas con los que se ha probado, desarrollan una relación con el caballo que nunca han tenido con ninguna persona. Niños autistas que jamás habían abrazado a su madre, son capaces de abrazar a un caballo; e incluso de reír delante de un caballo.
El principio por el que esta terapia funciona con todas estas personas, puede ser porque hay algo en los caballos que les hace percibir que ese niño es diferente; los caballos lo saben y se comportan de un modo diferente a como lo harían con una persona sin discapacidad. A veces, un caballo salta y relincha nervioso hasta que se le acerca un niño disminuido; en ese momento, se calma inmediatamente y se queda a la expectativa.
El caballo da movimiento y el movimiento es vida; montando a caballo, se mueve todos los músculos del cuerpo y a veces, mover un dedo de un pie que hacía años que no movías, tiene importantes repercusiones en el cerebro.
El caballo, es un gran igualador que permite que los discapacitados puedan competir con sus semejantes sanos. Se sabe, que el hecho físico de montar a caballo, rompe con el aislamiento del enfermo y lo pone en igualdad de condiciones con el jinete no disminuido.
Es por ello, que la actividad hípica, facilita la superación del temor, mejora la confianza y la capacidad de concentración y hace perder las tensiones e inhibiciones físicas y emocionales.
Las primeras investigaciones para demostrar el valor terapéutico de la equitación, se fijan en 1.875. Este año, el neurólogo francés CHASSAIGNAC descubrió que un caballo en acción, mejoraba el equilibrio, el movimiento articular y el control muscular de sus pacientes. Sus experiencias, le convencieron de que montar a caballo, mejoraba el estado de ánimo y que era particularmente beneficioso para los parapléjicos y pacientes con otros trastornos neurológicos.
La opinión de diversos psiquiatras es que el caballo, para niños que viven en silla de ruedas, les permite mirar, por una vez en sus vidas, desde por encima de sus semejantes, lo que estimula en gran medida su autoestima.
Hipoterapia en la Práctica.
El término hipoterapia, se refiere a una forma pasiva de montar, en la que el paciente se sienta sobre el caballo y es colocado en varias posiciones, con lo que se acomoda al movimiento oscilante del animal.
Se ha demostrado el éxito de la hipoterapia mediante radiografías y electromiografías y el de la transferencia del movimiento tambaleante del caballo al paciente, mediante películas científicas.
Cuando se comienzan las sesiones de hipoterapia, el primer paso es en que el paciente realice su primer contacto con el caballo. Este paso, se da acercándose al animal y teniendo un contacto físico con él, acariciarlo, que el paciente sienta su tacto, su musculoso cuerpo y la suavidad de su morro. Ofrecerle una golosina y tener un tiempo de relación.
No se pide que el paciente aprenda a montar, sino que, situado sobre el caballo y acompañado por el fisioterapeuta, adopte varias posiciones que faciliten la circulación sanguínea, mejoren el equilibrio y el sentido espacial. A través de los movimientos del caballo, se consigue reprogramar el cerebro del jinete, un paciente que, sentado sobre la montura, realiza así un movimiento pélvico muy similar al que efectúa una persona al caminar.
Realizado el primer contacto, se sube al paciente sobre el caballo; se debe sentar en la cruz prácticamente; ésta, es la zona más alta de la columna del caballo, es dónde el cuello se une con la espalda y en este punto, se reciben los movimientos de los músculos anteriores y posteriores. Éstos movimientos, son los que estimularán y ayudarán en la terapia al paciente.
Cuando vamos subidos a un caballo que marcha al paso, se asegura el ejercicio de la pelvis y la espina dorsal, por lo que la hipoterapia se lleva a cabo en la mayoría de los casos al paso y no al trote o al galope. La sensación de ligereza de las piernas en el balanceo rítmico del paso del caballo, es una experiencia única para los pacientes que no pueden andar con normalidad.
No siempre el paciente se sentará sobre el caballo en la postura tradicional, a horcajadas y mirando hacia la cabeza del animal, algunas veces y dependiendo del tipo de estimulación que se necesite, es posible que se tumbe sobre el lomo, que se siente al revés (mirando hacia la grupa), e incluso que adopte otras posturas.
En esta terapia, el paciente no solo realiza un ejercicio pasivo a través del caballo, sino que también hace ejercicios para relajarse, estirarse y mejorar el equilibrio, los reflejos y la coordinación.
Otra modalidad es el volteo, que consiste en efectuar ejercicios gimnásticos encima del caballo.
Es de gran valor para:
- corregir problemas de conducta
- disminuir la ansiedad
- fomentar la confianza y la concentración
- mejorar la autoestima
- promocionar estímulos al sistema sensomotriz
- incrementar la interacción social y la amistad
- mejorar el autocontrol de las emociones
- potenciar el sentimiento de normalidad
- mejorar la autoconfianza
- mejorar la capacidad de atención
- trabajar la memoria
- mejorar y aumentar la comunicación gestual y oral
- aumentar el vocabulario
- construir frases correctamente
- mejorar la articulación de las palabras
- mejorar el equilibrio
- fortalecer la musculatura
- mejorar la coordinación, los reflejos y la planificación motora
- mejora la capacidad de relajación de la musculatura
- reduce patrones de movimientos anormales
- mejora el estado físico en general
- ayuda a relacionarse con personas que no pertenecen al entorno familiar o escolar
- ayuda a crear relaciones de amistad con compañeros
- desarrolla el respeto y el amor hacia los animales
La cadencia rítmica y constante del caballo al andar, proporciona una forma ideal de trabajo y estimulación. La posibilidad de variar las cadencias, aumentando o disminuyendo los ritmos del movimiento, así como la variación de los aires del caballo (paso, trote y galope), permiten una gran variedad de posibilidades de estimulación.
Unos 110 movimientos diferentes transmite el caballo al andar al jinete; no hay músculo ni zona corporal al que no se transmita un estímulo.
Un aspecto muy importante de esta terapia, es que el paciente asume los ejercicios como una diversión, lejos de una mesa de tratamiento, del ambiente convencional de fisioterapia y de cualquier máquina, mantiene al paciente entretenido y atento a lo que sucede a su alrededor; los ejercicios pasan a un segundo lugar para el paciente, mientras el sistema nervioso central, está trabajando y se obtienen los resultados y avances deseados.
Estas terapias, exigen un personal altamente competente y especializado, además de caballos con un carácter dócil que deben ser absolutamente seguros y muy obedientes.
Las sesiones, comienzan siendo de unos 15 o 20 minutos, de dos a tres veces por semana; a medida que el paciente avanza, los tiempos normalmente, aumentan y se puede llegar a sesiones de unos 50 o 60 minutos.
La hipoterapia produce que el movimiento sea vida y lo es especialmente para los que van en silla de ruedas o tienen dificultad para caminar. A estas personas, el caballo les permite andar justo por donde no va una silla, por la montaña, por los caminos y eso les permite contactar con la naturaleza.
Es importante conseguir una postura correcta, ya que es la clave para conseguir unos resultados satisfactorios. Una mal asiento originará o agravará nuevas lesiones. La colocación centrada del la pelvis, es la base fundamental de todos los ejercicios. Lo primero será la posición de la pelvis y después el equilibrio, como consecuencia de la colocación de la pelvis y el torso erguido. Cuando la línea del paciente coincida con la del caballo, se obtendrá una buena coordinación.
Distintos Centros y sus Prácticas.
En los distintos centros que existen en el mundo dedicados a la hipoterapia o equitación terapéutica, se emplean diferentes procedimientos en la aplicación y formas de enfocar esta forma de rehabilitación. Desde la hipoterapia clásica en Europa, que refleja el modelo alemán, muy extendido desde 1.960, donde es fundamentalmente el movimiento del caballo y la respuesta del paciente, lo que constituye el tratamiento.
Hay hípicas adaptadas en Francia, Italia, Suiza, Suecia, Alemania, Inglaterra, Irlanda ...... esto empezó en los países nórdicos, exactamente en Dinamarca, donde la joven Lisa Hartel (chica muy deportista) enfermó de poliomielitis durante el mes anterior a los Juegos Olímpicos de Helsinki. En ese momento, su fisioterapeuta, la Sra. Bodiquer, acometió la rehabilitación de su paciente mediante la equitación. Obtuvo la medalla de plata en las pruebas de doma de dichas olimpiadas; ella no sospechaba que iba a suscitar tanto interés por las actividades ecuestres a favor de las personas discapacitadas o con problemas de adaptación social. El resultado obtenido en Helsinki, no fue fortuito, puesto que Lise, obtuvo el mismo título unos años después en Tokio.
Aquí es donde se vio que al caballo se pueden hacer "milagros" que en un gimnasio son imposibles.
Son muchos los centros de Equitación Terapéutica que hay en países como Francia e Inglaterra. En España, se está empezando a desarrollar esta técnica, aunque existen pocos profesionales que la sepan aplicar.
La Fundación Caballo Amigo (Villanueva de la Cañada, Madrid), presidida por Mercedes Jiménez, organiza a través de un convenio con la Universidad Complutense, el único curso de Equitación Terapéutica que se imparte en España, con formación práctica y teórica, de dos años de duración.
La profesora Jiménez, asegura que utilizando el caballo como herramienta terapéutica, se consiguen resultados muy positivos. Con un tratamiento adecuado, se puede mejorar la calidad de vida de los discapacitados, pero la gente debe tener presente que no se pueden realizar milagros.
La Asociación Andaluza de Equitación Terapéutica El Caballo Ayuda, ha formado ya en Sevilla, Cádiz y Huelva a más de cien alumnos discapacitados en los oficios de Mozo de Cuadra, Guarnicionaría, Ayudantes de Enganches y Yeguadas.
Estos cursos se incluyen en el Proyecto Horizón, financiado por el Fondo Social Europeo, la Consejería de Trabajo e Industria de la Junta de Andalucía, ANCCE y la propia Asociación.
Además de formarles, se pretende integrar a estos jóvenes aprendices en el mundo laboral relacionado con el caballo y, para ello, la Asociación dispone de ayudas económicas para todos aquellos talleres de guarnicionería, picaderos, clubs hípicos o yeguadas, que deseen contratar a estos alumnos.
Por otro lado, la Asociación está trabajando también en un borrador que permitirá la homologación de los centros que quieran incorporar la Equitación Terapéutica entre sus actividades.
También la Escuela Universitaria Gimbernat, tiene prevista la puesta en marcha de una serie de cursos de Rehabilitación Ecuestre, dirigidos a fisioterapeutas ocasionales y médicos.
El primero de estos cursos se llevará a cabo en noviembre; el programa cuenta con un total de 180 horas lectivas, que se distribuirán en asignaturas teóricas, algunas centradas en aspectos específicos del caballo, como la anatomía, fisiología, biomecánica, comportamiento, alimentación, e Historia del Caballo y otras propias del estudio de las enfermedades humanas que pueden beneficiarse con la práctica de la equitación.
Lo importante de esta terapia, es que el paciente, actúa pasivamente en respuesta al movimiento del caballo que le influencia; el terapeuta debe analizar la respuesta del paciente y ajustar la manera en la que debe moverse el caballo. Sin embargo, otros efectos tienen lugar en la respiración, conocimiento y habla.
Por ejemplo, si el tratamiento pretende como meta, fortalecer los músculos del tronco y afecta positivamente la postura del paciente, la respiración y el habla mejoran debido al aumento de la fuerza en el tronco. Éstos cambios ocurren sin haberlos buscado, esto es la belleza del caballo.
En EE.UU. y otros países americanos, se añaden elementos lúdicos y se organizan pequeñas exhibiciones de habilidades adquiridas en los tratamientos.
La hipoterapia, también se conoce como "reeducación por medio de la equitación". Es la colaboración de profesionales de la reeducación y la rehabilitación médica, con profesionales del mundo ecuestre, para desarrollar un programa de trabajo que utiliza el caballo y el deporte ecuestre como medio de tratamiento y rehabilitación de trastornos psicomotrices.
Funcionamiento de la Hipoterapia.
Básicamente, la hipoterapia consiste en que personas afectadas por enfermedades o trastornos crónicos, monten a caballo. Esto hace que el paciente reciba un estímulo físico en todo su cuerpo, haciendo que zonas que jamás han sido estimuladas físicamente, reciban estímulos, lo cual puede causar efectos increíbles.
Para poder montar en el caballo, cualquier paciente debe seguir unos pasos en las primeras sesiones y dependiendo del tipo de afección, se comenzará realizando unos primeros contactos con el caballo desde abajo. Conocer un poco al animal y entablar una cierta relación de contacto.
Esto suele ser durante la primera o las primeras dos sesiones. Se le debe explicar al paciente, en qué consiste su tratamiento, qué es lo que tiene que hacer en el caballo y cuáles son los riesgos que puede correr. Claro está, que en el caso de niños, estas explicaciones deben ser inteligibles para él.
Antes de montar por primera vez, el paciente debe pasar una evaluación por parte del personal sanitario del centro, el cual, valorará el grado de afección en función de su exploración y de la información médica que pueda o deba aportar el paciente y establecerá:
- si el paciente puede o no montar a caballo
- qué tipo de efectos secundarios podría tener y por tanto, establecer un plan de prevención
- establecer un plan de trabajo (qué caballo debe montar el paciente y el programa de trabajo que debe
realizarse sobre él).
Antes de cada sesión, el paciente deberá hacer un calentamiento en el gimnasio, de manera que sus músculos y articulaciones estén preparados para el ejercicio que tendrá sobre el caballo.
Este calentamiento, puede durar entre 15 y 20 minutos. Luego, el paciente pasará al caballo, donde desarrollará el programa previsto, asistido siempre por el monito de equitación y los asistentes que estarán pendientes de él durante la monta.
El tiempo de trabajo en el caballo es variable, pero inicialmente, suele durar entre 15 y 30 minutos. Terminado el trabajo sobre el caballo, el paciente pasará nuevamente al gimnasio, donde durante unos 20 minutos, debe realizar un proceso de relajación antes de salir del centro.
Gran parte de los pacientes que reciben tratamiento con caballos, deben desplazarse en silla de ruedas, ya que padecen problemas de movilidad que les impide andar. Esto no es un problema para poder acceder al caballo, ya que en estos casos, como en aquellos donde se emplean muletas, andadores u otro tipo de elementos de ayuda, se emplea una rampa de acceso que eleva al paciente a una altura adecuada, para que pueda montar en el caballo cómodamente, con la ayuda de un auxiliar.
El caballo siempre es conducido por un auxiliar; solamente en los pacientes que tienen una considerable práctica y demuestren que han adquirido un cierto nivel en la equitación, se les permite montar en ausencia del auxiliar, aunque éste, esté a unos metros observando.
Para montar sobre el caballo, se emplean diferentes accesorios; unas simples sudaderas, sillas adaptadas o almohadillas pueden servir. También se emplean cinchas de volteo, que cuentan con unas asas donde el paciente puede sujetarse.
Una Guía para Jóvenes Marginados
El caballo, está siendo también utilizado cada vez más para reeducar a discapacitados sociales, jóvenes marginados que encuentran en el caballo, un guía que en ocasiones, les salva de un más que probable horizonte penal.
Los caballos quieren incondicionalmente a niños y jóvenes y no les hacen preguntas ni los confunden , señala Samuel Ross, que desde 1.947 dirige en EE.UU. la granja-escuela Green Chimneys, que utiliza la equinoterapia, para tratar a muchachos con problemas emocionales y de comportamiento. Hay muchos jóvenes que no están contentos consigo mismos ni con los demás; a veces son agresivos y se sienten tristes, pero en nuestra granja, han comprobado que es difícil estar enfadado o decaído cuando se monta a caballo .
Niños que no saben sumar y que aprenden a montar a caballo enumerando las patas de un caballo, muchachos peleados con el mundo y las letras que, con tal de escribir el nombre de su caballo favorito, son capaces de memorizar algo tan odioso como el abecedario y jóvenes con algún episodio delictivo que dicen a un caballo el primer te quiero de su vida.
Todo esto, ocurre en la Asociación Sac Xiroi (Barcelona), que dirige el matrimonio formado por Miquel Gallardo y Trinitat Barceló y que funciona desde hace 13 años.
Su objetivo es aprovechar la capacidad sanadora de los animales, especialmente el caballo, para ayudar a adolescentes con problemas de adaptación social a superar sus conflictos. El caballo, es un terapeuta nato. Se adapta a la realidad del jinete que lo monta y le da a cada uno lo que necesite; para estos chicos que tienen problemas para adaptarse a la sociedad, poder dominar un caballo, les confirma que también ellos podrán dominarse a sí mismos. Son niños que nos aceptan la autoridad, pero cuando se sientan en un caballo, necesitan escuchar al adulto, para así poder ellos controlar al caballo, que, en un principio, por su tamaño, les impone un enorme respeto. Además, subidos a su grupa, pueden elevarse por encima de los problemas que les agobian.
Los muchachos residentes en la Asociación en Sac Xiroi, se ocupan y preocupan de los caballos, les dan de comer, beber y procuran todo lo necesario para que se sientan fuertes, sanos y dóciles.
Los caballos estimulan su participación y responsabilidad y les hacen pensar que son importantes para otro ser vivo.
Estos chicos, han descubierto en el centro, lo que significa querer a un ser vivo y han recuperado la niñez, una etapa de sus vidas que habían perdido en las calles.
Antes, el sueño de sus vidas era comprarse una moto; ahora sólo quieren tener un caballo.
| Centros Homologados por la Federación Hípica Internacional para Discapacitados. |
| FUNDACIÓN CABALLO AMIGO C/. Lope de Vega, 36 28.014 Madrid (España) Tel. 608. 714. 375 ÁNIMO Apdo. 34 04638 Mojácar (Almería) (España) Tel. 950. 478. 268 / 649. 406. 553 SAC SIROI 08732 Castellvi de la Marca (Barcelona) (España) Asociación de Zooterapia de Extremadura Ctra. Nacional Cáceres - Mérida Km. 562 Finca El Pradillo, 1 Apdo. 58 10.080 - Cáceres (España) Teléfono móvil - 629.251.881 Fundación Cordobesa de Equinoterapia (Argentina) Con San Carlos 6.377 5.014 - Córdoba (Argentina) Tel. y Fax 0351-4641695 Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla Información procedente de: Revista TODO CABALLO FINCA IRRINTXI. CENTRO DE ACTIVIDADES ECUESTRES. Asociación de Zooterapia de Extremadura Fco. Bilbao 850 - Saturnino Barril, 1347 - Osorno Teresa Xipell Prunés. Hípica Can Alzina (Sabadell) Centro CABALLO AMIGO (Madrid) |
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